El síndrome de Asperger ya no existe como tal en los manuales de psiquiatría, ahora esas características se engloban dentro del espectro autista. Pero me gustaría puntualizar que el síndrome de Asperger no equivale al TEA grado 1 como tantas veces he leído. Es cierto que quizá la mayoría de los que fueron diagnosticados de Asperger han pasado a tener un diagnostico de TEA con grado 1, pero no es una equivalencia exacta. El grado es la necesidad de apoyo para el día a día según interfieran los problemas relacionados con el TEA en la vida diaria y sí que puede haber gente que, aunque estuviera diagnosticada de Asperger antes, requiera de más ayuda en la vida diaria que la que un grado 1 pueda indicar.
Eso es lo que indica el grado, otra cosa es que el apoyo lo tengan al final, aunque aparezca en el diagnóstico la necesidad siempre, ya que el grado 1 (el más bajo) indica una necesidad de ayuda. Los problemas relacionados con la comunicación social, las funciones ejecutivas o la rigidez interfieren bastante en la vida diaria. Por no hablar de las hipersensibilidades para aquellos que las tienen.
Una vez dicho esto, lo siguiente no sé si tiene que ver exactamente con el TEA o con alguna comorbilidad. Todo lo que pueda escribir aquí es únicamente personal y no profesional. Y me refiero a la gran contradicción interna que en mi caso vivo desde hace muchos años. Y es que a pesar de que me gustaría mucho relacionarme más, a la vez no quiero hacerlo con casi nadie. Es demasiado cansado, estresante, agobiante, no lo sé explicar. Escuché una metáfora hace poco que lo explica bien: “es como estar sediento pero el agua te sienta muy mal”.
Podría pensar que mi reticencia a que nadie se acerque demasiado pueda venir de todos los malentendidos que he vivido o el rechazo y la marginación. Pero ya desde niña nunca quería relacionarme mucho con nadie excepto con una o dos personas. No conectaba con más y a pesar de que estuve obligada a relacionarme con muchos niños día a día, eso no cambió jamás. Sin embargo, una parte de mí desearía eso, desprenderme de este bloqueo, agobio, angustia, reticencia y ser más abierta y relajada. Me gustaría muchísimo no acabar con dolor de cabeza tras tener que relacionarme con gente. Quizá todo tenga que ver con la propia dificultad para las relaciones, quizá esa propia dificultad que hace que todo sea mucho más angustiante me propicia a tener un rechazo protector. De niña me bastaba con no hablar y ya está, al ser niña no pasaba nada o si me presionaban mucho, me daban igual los malentendidos. De todas formas, los niños en mi entorno solucionaban las cosas directamente, no con indirectas ni de forma sutil, y yo con todo lo que sea directo me manejo mejor. Luego las cosas cambiaron mucho: no hablar no es una opción aunque apenas puedas a veces y hay que responder siempre a todas las interacciones pensando qué decir, cómo o por qué. Intentando adivinar lo correcto para cada ocasión, las intenciones o lo que espera la otra persona. Todo tan complejo que hace el proceso aún más agotador e insatisfactorio. Añadiendo que los malentendidos y enfados de todo tipo no se suelen resolver directamente, todo indirectas, enfados y uno sin entender qué es lo que pasa.
Es un poco como les pasa a las personas que migran a otro país con otro idioma. Al principio al menos, no entienden indirectas, dobles sentidos, referencias culturales, etc., con la diferencia de que en muchos países se les disculpa por ser extranjeros y en nuestro caso al ocurrirnos con nuestra propia cultura e idioma, no se perdona porque no se entiende la dificultad.
Tampoco me ha ayudado que iniciar conversaciones me resulte tremendamente difícil. Es como si tuviera un bloqueo, desde siempre ha sido así. O que me resulte difícil poner mis pensamientos en palabras.
Y así surge la contradicción entre ese auto aislamiento para no relacionarme demasiado y el deseo de sí poder hacerlo y sin agobios. Quizá sea una lucha contra mí misma que deba aceptar que nunca voy a ganar. Quizá debo aceptar que el agua nunca me va a sentar bien, solo en pocas dosis y muy pocas aguas.
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